Sentencia nº O-43-2018 de 1° Juzgado de Letras de San Carlos, 24 de Septiembre de 2018 - Jurisprudencia - VLEX 740201445

Sentencia nº O-43-2018 de 1° Juzgado de Letras de San Carlos, 24 de Septiembre de 2018

Fecha de Resolución:24 de Septiembre de 2018
Emisor:1° Juzgado de Letras de San Carlos
 
EXTRACTO GRATUITO

S.C., veinticuatro de septiembre de dos mil dieciocho.

VISTO Y OÍDO:

Demanda. Que con fecha 27 de mayo de 2018, comparece don R.T.M., abogado, domiciliado en Las Nieves N° 201, S.G., Ñ., quien en nombre y representación de don L.O.G.M., chofer, domiciliado en Bucalemu s/n comuna de Ñiquén, en virtud del mandato judicial que me ha conferido por escritura pública y que en un otrosí acompaña de su presentación, interpone demanda laboral en procedimiento de aplicación general en contra de SOCIEDAD DE TRANSPORTES ÁVALOS LIMITADA, RUT. 76.459.330-8, representada en virtud del artículo 4 del Código del Trabajo por don C.A.Á.R., desconoce profesión u oficio, o por quien haga las veces de tal en virtud de dicho artículo, ambos con domicilio en Sitio 28 sector 2 Manzana C, Unidad Puerto Seco de la ciudad de Calama.

Funda su demanda en que con fecha 8 de junio del 2015, su representado fue contratado bajo vínculo de subordinación y dependencia por la demandada Sociedad de Transportes Ávalos Limitada, para prestar servicios como conductor de camiones, en dependencias de la empresa Soc. A.L., ubicado en Sitio 28 Sector 2 Puerto Seco, Calama. Su contrato se pactó de duración indefinida.

Se pactó que estaría exceptuado de la limitación de jornada, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 22 inciso segundo del Código del Trabajo.

No se consignó en el contrato la distribución de la jornada de trabajo, qué días serían de descanso y cuáles de trabajo, siendo que la excepción a la limitación de jornada no alcanza a la distribución de los días de trabajo, la que debió quedar explicitada en el contrato de trabajo.

Pactaron una remuneración fija mensual de $1.834.550 (un millón ochocientos treinta y cuatro mil quinientos cincuenta), la misma que sirve de base de cálculo para efectos indemnizatorios y está compuesta por un sueldo base: $1.200.000; gratificación mensual: $109.250; bono responsabilidad: $80.000; producción: $80.000; movilización: $65.300; viáticos: $300.000.

La demandada es una empresa que presta el servicio de transporte terrestre de cargas pesadas, sobredimensionadas o no, a los lugares que los clientes dispongan, tanto en la zona norte del país como fuera de ella, principalmente a empresas mineras. Para la explotación de su giro dispone de 4 camiones, 1 grúa horquilla, 4 camas bajas, 1 equipo modular para alto tonelaje, 1 camioneta escolta, y 2 camionetas particulares.

Su centro de operaciones es en un sitio ubicado en sector industrial de Calama, Sector 2 de Puerto Seco; ahí hay galpones techados en los que se guarda la maquinaria y además sirven como taller, también hay un total de 6 containers, dispuestos como: 1 cocina, 1 dormitorio con baño, 1 dormitorio, 2 oficinas, y 1 container adaptado como bodega de equipo, insumos, herramientas, neumáticos y repuestos.

Expone que desde el primer día, su representado comenzó a desarrollar las funciones de conductor que indica su contrato, pero además se le exigió que realizara otras labores que no habían sido previamente acordadas, las que consumían la totalidad del tiempo que se encontraba a disposición de su ex empleador, y todo por un mismo sueldo de conductor. El resto de los trabajadores de la empresa eran de la zona norte, por lo que cumplían su jornada y funciones diarias y se retiraban a sus casas, no así L., que por pernoctar en su lugar de trabajo en cumplimiento de un excepcionalísimo sistema de turnos, y con idéntico sueldo, era recargado con múltiples tareas.

Pese a ello, siempre mantuvo una buena disposición para realizar todas las funciones que se le encomendaban, y trabajó muy duramente a causa de la necesidad que tenía de un contrato laboral.- La relación personal con su ex empleador fue en general buena, incluso lo consideraba un amigo, pero poco a poco esa amistad se fue deteriorando con el tiempo, principalmente porque C.Á. lo mantenía demasiado tiempo seguido en la empresa y los días de descanso eran mínimos, insuficientes para recobrar fuerzas y para que L. mantuviera el necesario contacto con sus dos hijos pequeños y su esposa, que lo veían venir tarde, mal y nunca, a causa de sus extensas jornadas de trabajo. Finalmente, su ex empleador lo despide por inasistencia al trabajo, causal sanción que priva importantes derechos al término del contrato (a menos que demande), y esto lo hizo a sabiendas que a L. le correspondía hacer uso de sus días de descanso luego de un largo turno.

Pues bien, como este trabajador estaba permanentemente a disposición del empleador (24/7), pernoctaba en su lugar de trabajo durante los turnos, y desarrollaba las siguientes tareas:

Conductor y operador: conducía los camiones, y operaba todos los equipos de la empresa, la grúa horquilla (para cargar y descargar la carga de los clientes, lo que incluía amarre y desamarre de cargas de alto tonelaje), las camionetas (como escolta) y en general todos los equipos modulares existentes y que ya fueron señalados.

Mantenciones: realizaba la mantención de todos los equipos y maquinarias de la empresa; cambio de aceite, engrase y lubricación periódica, soldadura y reparación de piezas, cambio de neumáticos, reparación de fallas eléctricas de los equipos y camiones, presión de neumáticos, etc.

Limpieza, orden y aseo: estaba encargado de mantener limpios los camiones, los equipos, y el interior de los containers dispuestos como cocina, dormitorio, baño etc. También mantenía el orden de la bodega.

Traslado de cargas urgentes: era el destinado a efectuar las cargas que los clientes necesitaban realizar con urgencia, incluso a mitad de noche, a la hora que fuera; por lo general, entre la 1 y las 4 de la madrugada, atendía, por instrucción de su empleador, los requerimientos urgentes de transporte que se presentaran en el recinto de trabajo.- Esto ocurría con una frecuencia de a lo menos 10 veces al mes.

N. y cuidador: además de lo anterior, durante las noches sus funciones también pasaban por cuidar el lugar de trabajo, así como los equipos y maquinarias del empleador, de forma tal que si algo se perdía él era el responsable. No podía salir libremente de la empresa, su obligación era estar ahí permanentemente, y las salidas debían ser autorizadas por C.Á. o su hijo, y sólo para cuestiones necesarias y urgentes. Esto era vigilado a través de un sistema de tele vigilancia por cámaras dispuestas en el lugar de trabajo.-

Jornada y tiempo destinado al trabajo. Ya que el domicilio de L. queda a más de 1.700 kilómetros de distancia del que sería su lugar de trabajo, su empleador le indicó que para empezar cumpliría un turno de 20 x 10, (veinte días de trabajo por diez de descanso), y que pernoctaría en la empresa, en uno de los containers allí existentes. O sea, cumpliría una jornada asemejada a las excepcionales del artículo 38 incisos finales (sin autorización de la Inspección del Trabajo), y a la bisemanal del artículo 39, del Código del Trabajo.

Refiere que en la práctica los días de descanso llegaban después de más que doblar los supuestos veinte días de trabajo; hubo períodos que estuvo 75 (sí, setenta y cinco) días seguidos en faena, por 18 días de descanso (enero, febrero y parte de marzo de 2017 en trabajo continuo); el resto de los turnos oscilaban entre los 40 y 55 días de trabajo por 8 a 12 de descanso. En definitiva, como él no tenía establecida una determinada y conocida jornada de trabajo a la cual estarse, su empleador era finalmente quien decidía arbitrariamente cuántos días continuos debía permanecer en la empresa y cuántos en descanso, a veces daba más, a veces menos, pero en promedio el “ciclo” oscilaba en 45 x 10.

Su jornada de trabajo comenzaba todos los días a las 08.00 de la mañana y se extendía hasta la 21.00 de la tarde, de lunes a domingo, por lo que trabajaba habitualmente 13 horas seguidas, con descanso de 1 hora para colación. Sin perjuicio que también hacía trabajo nocturno como cuidador, y ocasionalmente, cuando llegaban cargas urgentes, le tocaba recibirla, cargarla y transportarla, lo que en la práctica sucedía un promedio de 10 noches al mes. Su ex empleador nunca puso a su disposición un registro de asistencia, pues en su contrato lo hizo pasar como un trabajador exceptuado de limitación de jornada conforme al artículo 22 inciso 2° del Código del Trabajo.

Entonces, la irregular manera como el empleador distribuía la jornada de trabajo, impide determinarla con exactitud, pero en promedio, y siendo generosos en el cálculo, podemos definirla como se aprecia en el siguiente cuadro:

JORNADA DE TRABAJO PROMEDIO

Nro. días de trabajo

N.. días de descanso

Jornada diaria diurna

Total horas diarias trabajadas (excl. C.. de 1 hra.)

Inicio

Término

45

10

08:00

AM

21:00PM

12 horas

R. del ciclo 45 x10

En la misma línea, de conformidad al inciso cuarto del artículo 9° del estatuto laboral, la sanción para el empleador que no escritura el contrato de trabajo de un trabajador dentro de los plazos que señala la ley, hace “presumir legalmente que son estipulaciones del contrato las que declare el trabajador.” Bajo el aforismo donde existe la misma razón debe existir la misma disposición, esta norma permite entender también, que si no se escritura en el contrato todos los elementos de la relación laboral, y se omite, como aquí ocurre, el señalamiento concreto de la distribución de jornada de trabajo, se presumirá como efectiva la jornada que el trabajador señale, mientras que la demandada no demuestre lo contrario.

Excepción a limitación de jornada y horas extraordinarias.- Aun cuando se haya establecido nominalmente la exclusión de jornada en el texto contractual, en la práctica C.Á. y su hijo ejercían permanente y directa supervisión y control funcional sobre la forma y oportunidad en que el trabajador desarrollaba cada una de las labores que fueron descritas...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA